En
Mérida, la arquitectura no ha dejado de ser un reflejo fiel de lo
s hechos sociales, económicos, políticos y culturales que
a su pueblo acontecen; al mismo tiempo, se ha constituido como una manifestación sincera
del alma y del sentir de los yucatecos. Es una manera en la que los recuerdos, las
tradiciones y los ancestrales rasgos de un pueblo que es hoy eminentemente mestizo, han
encontrado caminos de expresión.
El origen indígena y la herencia hispánica se han
presentado alternada o simultáneamente en las manifestaciones arquitectónicas de
Yucatán, a pesar de que comparten siempre el espacio urbano
y rural con las
influencias de otras culturas como la mexicana, la francesa, la italiana, la inglesa o
más recientemente, la norteamericana.
Dentro de este mosaico encontramos un grupo
reducido de manifestaciones que de una u otra manera nos recuerdan y nos refieren a las
raíces mayas del pueblo yucateco. A este grupo de obras se le ha denominado de diferentes
formas. Por ejemplo, algunos autores le confieren la categoría de estilo al "estilo
neomaya", otros simple y despectivamente le llaman mayismo, otros más neoindigenismo
maya e incluso hay quienes lo incluyen como una vertiente dentro de corrientes históricas
como el academicismo de fines del siglo pasado, el art-d
ecó de los años veintes y treintas
o bien el deformado posmodernismo con el que hoy convivimos.
Por principio podemos citar como el más antiguo ejemplo
registrado en Mérida, a la desaparecida fachada de una logia masónica diseñada y
construida en 1915 por el arquitecto Amabilis en el antiguo templo del "Dulce nombre
de Jesús" o de "Jesús María", ubicado sobre la calle 59. Otro muy
significativo ejemplo de la arquitectura neomaya en Yucatán es el edificio conocido como
"La Casa del Pueblo", inaugurado el primero de mayo de 1928 y ubicado en el
barrio de La Mejorada, al oriente de la plaza principal de Mérida.
La tercera gran obra neomaya que aún se conserva
en Mérida es el parque "de Las Am
éricas",
ubicado al poniente de la ciudad en la actual colonia García Ginerés.
A partir de estos ejemplos tan relevantes, podemos agrupar otros de menores dimensiones,
relevancia urbana o calidad, como son: el edificio del Diario de Yucatán (1933) , en el
que con un academicismo austero, el ingeniero Francisco Rubio Ibarra creó una fachada con
reminiscencias mayas, además de algunos detalles decorativos en el interior, y una casa
habitación del mismo tipo ubicada en el cruce de la calle 43 con el Paseo de Montejo.
Como otro ejemplo de neomayismo moderno encontramos la fachada del antiguo mercado
municipal del barrio de Santiago; y ya dentro del art decó, el Cine Maya ubicado en la
colonia Alemán de esta ciudad.

Indudablemente hay más ejemplos de los que aquí se refieren, pero bástenos con esta
pequeña muestra para conocer una de las más significativas partes de nuestro patrimonio
histórico del siglo XX y de nuestra historia. Aprendamos a reconocer sus valores y a
disfrutarlos. Esto ser la mejor garantía de su conservación y aprovechamiento
cabal.
Por: Diario de Yucatán /
Adaptación de Cityview