El pan es un elemento que no puede faltar en los altares
con que los yucatecos reciben a sus seres queridos ya fallecidos en estos días dedicados
a los difuntos. Además de recordar a sus muertos, los deudos les preparan las cosas que
más
les gustaron en vida para que, al llegar a la mesa de la
familia en el Día de los Fieles Difuntos, puedan alimentarse con la esencia de lo que hay
en el altar. Es común encontrar en estos altares, entre otras cosas, dulces, mandarinas,
jícamas, "xec", charritos con chile, etc. Pero algo que casi nunca falta es una
taza, o "jícara", de espumoso chocolate y piezas de pan dulce. Quizá esta
predilección por el pan hace que cada vez se extienda más entre los yucatecos la
costumbre de consumir y poner en sus altares el "pan de
muerto", que no es propio de la región, sino que vino del centro del
país, lo mismo que los dulces en forma de calavera con el nombre de alguna persona.
El tradicional "pan
de muerto" es una pieza redonda, aunque ahora se elaboran, con la
misma receta, panes en forma de muñequitos que son
engarzados
en un hilo para colgar cerca del altar. También hay en forma de alacranes, lagartos,
tortugas y hasta calaveras con el nombre de alguna persona. Aunque primero se adquiría
más por curiosidad que por otra cosa, el "pan de
muerto" tiene ahora buena aceptación entre los yucatecos, que lo han
integrado poco a poco a su forma de festejar el Día de los Fieles Difuntos, ya sea para
poner en sus altares o simplemente para compartir con sus familiares y amigos.
Entre los ingredientes que contiene el "pan de muerto" están: harina, sal,
levadura fresca, azúcar, margarina, mantequilla o manteca, huevos, leche y saborizante
artificial. El precio de la pieza -que se encuentra ya en casi cualquier panadería-
varía de acuerdo con su tamaño: hay de $6, $8 y $12. Las fechas de mayor demanda son,
por supuesto, los últimos días de octubre y los primeros de noviembre.