Primera sede de la Orden
Franciscana en la ciudad de Valladolid, el ex convento de San Bernardino de Siena guardó
celosamente -casi durante cuatro siglos- entre los muros del templo parroquial un par de
vestigios de las formas pioneras de evangelización utilizadas por los frailes para
Otros artículos relacionados:
|
"convertir" a los
descendientes mayas yucatecos. 
Dos pinturas murales con escenas bíblicas,
que cumplían funciones ideológicas importantes, fueron halladas y rescatadas en el
antiguo templo hace un año por especialistas del Centro INAH Yucatán.
Las pinturas, primeros retablos
murales plasmados a mediados del siglo XVI por los franciscanos en Valladolid, y
probablemente en Yucatán, son la única evidencia concreta de lo que se supone fue una
constante tras la edificación de los primeros templos católicos en la Península.
Se presume que en los templos de los ex
conventos más antiguos de Yucatán, como los de Conkal, Mocochá y Maní, hay murales que
cumplían funciones de retablos primitivos; sin embargo, no se ha podido corroborar.
El ex convento de San Bernardino de
Siena, fundado en 1552 por la Orden Franciscana, se ubica en el corazón del antiguo
barrio de Sisal, al sureste de la plaza principal de Valladolid.
Según el tomo II del Catálogo de
Construcciones Religiosas de Yucatán, los promotores de la que sería la primera morada
de los franciscanos en la Sultana de Oriente fueron los frailes Hernando o Fernando de
Guevara, Francisco de la Torre y Juan de Mérida. Este último también dirigió la
edificación del claustro de Maní.
Las pinturas coloniales se
encuentran en los muros norte y sur de la iglesia parroquial de San Bernardino de Siena,
cerca del presbiterio; durante varios siglos estuvieron ocultas, detrás de los retablos
de madera -que datan del siglo XVIII-, hasta el hallazgo por parte de los dos
restauradores del Centro INAH Yucatán.
Aunque el rescate de los dos murales no se
concluyó, debido a la insuficiencia de recursos, se logró detener el deterioro
ocasionado por la humedad de las paredes donde están plasmado.
Son los retablos más antiguos de
pintura mural que se conocen en Yucatán, aunque se cree que hay otros vestigios similares
aún no encontrados en varios recintos religiosos virreinales.
Por: Diario de Yucatán / Adaptación
de Cityview