Fueron construídos
alrededor del año de 1690, bajo el Gobierno del general Juan José de la Barcena.
Se construyeron para
demarcar hipotéticamente el núcleo central de la capital, diferenciándose de las
jurisdicciones parroquiales de los barrios, extramuros, donde habitarían los nativos y
también para adornos de las calles.
Vale la pena admirar los
arcos que se encuentran en la calle 61, calle 63 y calle 64, el arco de "San
Juan" en la calle 61, el arco de "dragones" calle 63, y el arco " x-cul arco".
Estos arcos fueron
construidos por el Ing. militar Manuel de Zezera.
Son únicos en la República
Mexicana y son los monumentos más originales con los que cuenta la ciudad de Mérida.