Hoy día, tan sólo una quinta parte de los tesoros de arte sacro que existían en
Yucatán hasta mediados del siglo XIX logró sobrevivir a la depredación derivada de
conflictos políticos, el pillaje, la ignorancia y las condiciones climáticas y
ambientales.
El maestro Fernando Garcés Fierros, coordinador de la sección de Restauración del
Centro Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia, advierte que habría
gran cantidad de piezas y objetos de arte sacro de menor tamaño, como estatuillas,
copones, custodias, ajuares y coronas de imágenes, perdidas en las bodegas de los templos
o en poder de particulares y coleccionistas.
Por lo menos 200 retablos coloniales sobreviven en recintos religiosos de la Ruta de
los Conventos, al sur del Estado, y puntos cercanos
a la frontera con
Quintana Roo, señala el especialista.
Entrevistado al respecto, el Mtro. Garcés Fierros ofrece los comentarios siguientes:,
-El arte sacro como tal existe desde que el hombre crea objetos para agradar o dedicar a
un ente superior.
-Sin embargo, se ha dado por denominar arte sacro a todas aquellas manifestaciones
artísticas presentadas como un tributo al Dios que profesa la Iglesia Católica.
-En el caso concreto de Yucatán, arte sacro son todas aquellas obras elaboradas
durante la época colonial, de los siglos XVI al XVIII, y que fueron resguardadas con
fines de evangelización en los templos que se levantaron por toda esta región de la
Nueva España.
-El arte sacro es la expresión más pura de la creación artística de esa época, ya
que en ese entonces la Iglesia era gran mecenas de los artistas.
-Desde el pequeño, pero hábil, ebanista hasta el más destacado maestro del pincel y
el lienzo, elaboraban piezas con temas religiosos para la Iglesia, que facilitaba todo
este potencial de imágenes, colores y formas gratas a los sentidos, para llevar al cabo
la difícil tarea de evangelizar al pueblo.
-El arte sacro es importante porque conlleva valores de poder, espirituales,
históricos, estéticos, culturales, pedagógicos y económicos.
-En aquellas épocas, recrear una imagen físicamente visible y representativa
significaba una labor titánica, por las limitaciones tecnológicas de entonces.
-Muchas veces perdemos de vista el importante valor pedagógico del arte sacro -subraya
el Mtro. Garcés.
-Estamos tan acostumbrados a recibir todos los días gran cantidad de información por
medio de imágenes, signos, símbolos, revistas, cine, televisión, fotografía, Internet,
etc., de modo que nos cuesta creer que en el siglo XVI fuera era algo muy difícil crear
una imagen.
-El objeto de arte debía ser educativo, que permitiera evocar un concepto de
la fe, ya que de esta manera era más fácil que los naturales pudieran entender una
religión que rompía por completo con sus creencias ancestrales.
-La Iglesia contaba con artistas, de modo que la producción de obras de arte sacro era
muy rica. Prácticamente en esos siglos no se hacía nada que no tuviera intrínseco un
sentido religioso.
-Sin embargo, a partir de la Guerra de Castas, a mediados del siglo XIX, y más tarde
con la Revolución Mexicana, en las primeras décadas del siglo XX, se perdió buena parte
de esos tesoros.
-La destrucción de imágenes y retablos, el robo de piezas de oro y plata, el incendio
de templos y cuadros, representó la pérdida de una página muy importante de la historia
del arte en Yucatán.
El entrevistado recuerda que, más adelante, la precaria situacion económica por la
que atravesó la Iglesia tras la promulgación de las Leyes de Reforma del presidente
Benito Juárez García -nacionalizó bienes del clero- propició que muchos curas de las
comunidades más pobres tuvieran que vender objetos de arte, para cubrir las necesidades
más apremiantes de los fieles a los que
atendían.
Muchos de esos objetos salieron del Estado, y probablemente del país.
Ahora el arte sacro tiene nuevos enemigos: los traficantes de piezas coloniales
quienes, aprovechándose de la ignorancia y necesidades económicas de la población,
pagan sumas irrisorias por artículos que en el mercado negro se cotizan en miles de
dólares.
-Hemos detectado que ciertos objetos o elementos artísticos en retablos, esculturas y
lienzos fueron mutilados. Cuando preguntamos a los moradores ¿dónde está la pieza
faltante?, nos responden que "una persona rubia, alta y de ojos azules" se las
compró por "inútil y fea", o como en el caso de las esculturas antiguas, que
se las cambian por imágenes de yeso porque éstas se ven mejor que aquellas de madera,
"que estaban feas y viejas".
-Afortunadamente las cosas están cambiando. Antes era común encontrar en las
poblaciones una escultura de madera del siglo XVII completamente expuesta a la intemperie
o en lugares poco favorables para su conservación.
-Le advertimos a la gente que cuida el templo que muchas cosas que dejan a la
intemperie son en realidad valiosos objetos de arte que deben ser resguardados.
-A últimas fechas, los habitantes cuidan más las piezas sacras antiguas y les tienen
mayor respeto, no sólo por el significado religioso sino porque ya saben que son
preciadas joyas de arte colonial