El camarín de la Virgen de Izamal


Como un regalo especial para la Reina y Patrona de Yucatán en la celebración de las bodas dcamerin2.jpg (40740 bytes)e oro de su solemne coronación -el 22 de agosto de 1999-, la asociación civil 'Adopte una obra de arte' promovió la restauración integral del camarín de la Virgen de Izamal.

El rescate del recinto de la venerada imagen de la Inmaculada Concepción, a cargo de expertos del Centro INAH Yucatán coordinados por el maestro Fernando Garcés Fierros, dejó al descubierto algunos tesoros de arte sacro virreinal que durante siglos  guardó el ex convento franciscano de San Antonio de Padua.

El trabajo que se efectuó en el camarín de la Virgen de Izamal es un presente de muchos yucatecos devotos, quienes, por medio de 'Adopte una obra de arte', dan testimonio de las gracias concedidas por la Madre de Dios.

El personal del Centro INAH Yucatán y vecinos de Izamal  que llevaron al cabo la restauración y remodelación del camarín de la Virgen, se abocaron, sobre todo, a la reconstrucción del retablo posterior, que, al parecer, se destruyó durante el incendio que en 1829 arrasó con el retablo principal de la iglesia de San Antonio de Padua.

Los especialistas se basaron en documentos hallados en el Archivo de la Arquidiócesis que datan de 1821 para reconstruir la pieza de arte sacro.

Las labores dejaron al descubierto pinturas murales con diversos motivos marianos, que durante años permanecieron ocultas bajo una gruesa capa de pintura de esmalte que cubría las paredes del recinto.

Además, en el nicho del camarín se rescatan otras pinturas murales de decoración floral, que, según el Mtro. Garcés Fierros, marcan la transición de la interpretación europea a la mexicana en lo que respecta a la ornamentación.

Por calas practicadas, se determinó rescatar de las paredes y el nicho de la Virgen la pintura mural que decora el guardapolvo y un friso superior. Las pinturas datan de mediados del siglo XIX, aunque también se hallaron algunos fragmentos del siglo XVIII, que, al parecer, es la original del recinto.

La pintura del siglo XIX es de estilo neoclásico, sencilla, austera, sobria, a diferencia de la anterior, que reflejaba los tres siglos de alta presencia y significado que tuvo la Virgen de Izamal en el sureste del país.

Los motivos que se aprecian en los muros del camarín de la Virgen y que sobresalen de un fondo azul pálido tienen significados específicos, y dan cuenta de la devoción mariana.

camerin.jpg (45793 bytes)Las azucenas en la parte inferior de los muros simbolizan la blancura, es la flor de la Virgen. Las flores de lis que adornan la parte media representan a la Madre de Dios y a la Santísima Trinidad. El color verdoso que tienen las segundas es probable evidencia de que estuvieron doradas con hoja de oro y cobre, y que por el tiempo el material se oxidó. Ambas formas de ornamentación son de origen europeo.

En la parte superior de los muros se hallaron pinturas con detallados medallones de alegorías marianas, que son símbolos o atributos de la Virgen, como: la palma, que ejemplifica la rectitud y fuerza ante las tempestades; las llaves, acceso al Cielo; el ancla, la fortaleza, y la Luna, el astro de la imagen, entre otros.

En contraposición a los motivos de estilo europeo, en el nicho de la Virgen de Izamal se halló decoración de origen nacional: ramilletes de rosas amarillas y rosa pálido, elaborados a principios de siglo.

Las rosas son la forma mexicana de representar a la Virgen, la flor que se le ofrenda, sobre todo a partir de que comenzó la devoción a Santa María de Guadalupe, lo que le da un carácter más propio a la decoración del camarín. El azul que tiene la bóveda del nicho simboliza la cercanía a lo celestial.

Debajo de las pinturas murales de las rosas se hallaron algunas evidencias de pintura neogótica, del siglo XIX, que se consolidaron con el propósito de que en el futuro, si otros restauradores lo consideran conveniente, se rescaten con otras opciones innovadoras que ahora se desconocen. Este es un principio básico de la restauración.

El retablo que se reconstruyó con madera de cedro rojo, es de estilo estípite, similar al principal de la iglesia izamaleña, y envuelve el nicho de la Virgen. Las tallas y molduras del conjunto se recubrieron con hoja de oro de 24 kilates.

Por las descripciones históricas se sabe que existió el retablo o altar en el camarín de la Virgen de Izamal; contenía 19 pinturas de diversos formatos, aunque no se menciona que tema o escenas representaban.

Con los escasos datos que se obtuvieron del Archivo de la Arquidiócesis, se elaboraron las pinturas que completan la decoración del retablo, que en la parte superior presenta, al norte, el escudo de la Orden Franciscana, y, al sur, el anagrama de la Virgen María.

Los temas que representan episodios bíblicos de la vida de la Virgen María son: La presentación en el templo, La anunciación, Los esposorios, La visita a Santa Ana, El nacimiento de Jesús, La adoración de los pastores, La adoración de los Reyes Magos, La huida hacia Egipto, La circuncisión de Jesús, La presentación de Jesús en el templo, Jesús en el templo con los doctores, La muerte de San José, La Sagrada Familia, Las bodas de Canán (la primera vez que María intercedió ante Jesús), María la elegida de Dios, La piedad, La asunción de María y dos cuadros con ángeles custodios.

El retablo -que mide 6 metros de altura y 7.50 de ancho- tiene un acabado final de madera roja, para simbolizar la sangre de Cristo.


Por: Diario de Yucatán / Adaptación de Cityview

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